La XXI edición de la Feria Internacional de Artesanías se realizará del 30 de abril al 10 de mayo en el Complejo Ferial Costanera, en Chimbas, con la participación de más de 300 artesanos del país y del exterior. El evento, ya instalado en la agenda sanjuanina, no solo convoca público sino que también moviliza consumo, turismo y oportunidades comerciales para emprendedores y pymes vinculadas a la economía cultural.
Organizada con el acompañamiento del Gobierno de San Juan, la feria vuelve a posicionarse como uno de los espacios más relevantes para la exhibición y comercialización de productos artesanales. Durante diez días, el predio funcionará como un punto de encuentro entre productores, diseñadores y consumidores, en un formato que combina tradición, identidad y negocio.
La propuesta incluye un polo gastronómico, sector infantil y espacios pensados para recorrer con tiempo, algo que amplía el perfil del evento y lo convierte en una salida familiar, pero también en una vidriera comercial para quienes forman parte de la cadena de valor.
Los más de 300 artesanos que participan representan distintos rubros y técnicas, desde producciones tradicionales hasta propuestas contemporáneas que incorporan diseño e innovación. En ese cruce es donde la feria encuentra uno de sus principales diferenciales: la posibilidad de mostrar cómo la artesanía también evoluciona y se adapta a nuevas demandas.
Más allá de lo cultural, la feria tiene un peso concreto en la economía local. Genera movimiento en sectores como gastronomía, transporte, servicios y comercio, al tiempo que ofrece a los emprendedores un espacio directo de venta, sin intermediarios.
En una provincia donde cada vez más proyectos productivos buscan diversificarse, este tipo de eventos permite visibilizar a pequeños productores y fortalecer circuitos de comercialización que muchas veces no tienen acceso a grandes canales.
También hay un impacto en el turismo interno y regional. La feria funciona como un atractivo que convoca visitantes y suma actividad al calendario provincial, extendiendo el flujo de público durante varios días.
Con el paso de los años, la Feria Internacional de Artesanías se consolidó como algo más que un evento. Es un espacio donde se cruzan cultura y economía, tradición y oportunidad. En esta nueva edición, el desafío vuelve a ser el mismo: sostener ese equilibrio y seguir generando valor para quienes producen y para quienes consumen.




