JOSÉ SILVA-CADEMI “La oportunidad minera se construye mucho antes de que aparezca la orden de compra”

CADEMI nació en Iglesia y ya reúne a más de 30 socios vinculados con servicios, logística, construcción, gastronomía, hotelería, tecnología y otros rubros. Su presidente, José Silva, explica por qué la cámara busca expandirse hacia Jáchal, Calingasta y el Gran San Juan, cuáles son las principales brechas que detecta entre los proveedores locales y por qué considera que profesionalización, financiamiento y capacidad de escala serán determinantes para competir en la nueva etapa minera.

CADEMI nació en Iglesia con una definición bastante precisa sobre el espacio que pretendía ocupar: organizar a jóvenes empresarios y emprendedores de comunidades vinculadas con la minería y ayudarlos a prepararse para participar de su cadena de valor. Hoy la cámara asegura contar con más de 30 socios, ya incorporó empresas de Jáchal y proyecta ampliar su presencia hacia Calingasta y el Gran San Juan. Entre sus asociados conviven actividades de servicios, logística, mantenimiento, construcción, gastronomía, hotelería, tecnología y distintos tipos de provisión.

Para su presidente, José Silva, el desafío no consiste solamente en conseguir que una empresa local sea contratada por una minera. La cuestión empieza antes: formalización, procesos, financiamiento, capacitación, infraestructura y capacidad para responder cuando aparezcan contratos de otra escala. Desde esa perspectiva, CADEMI intenta posicionarse como un articulador entre proveedores, comunidades, compañías mineras, entidades financieras e instituciones.

En diálogo con NYC San Juan, Silva explica qué brechas están encontrando, qué busca la cámara con su reciente acercamiento al Banco San Juan y qué debería suceder para que el crecimiento minero termine traduciéndose también en desarrollo empresarial y territorial.

—¿Qué es hoy CADEMI y qué necesidad encontraron para crear una cámara con este perfil?

CADEMI nació en Iglesia a partir de una necesidad muy concreta: que los jóvenes empresarios y emprendedores de las comunidades mineras tengan un espacio propio para organizarse, capacitarse y prepararse para participar de la cadena de valor de la minería.

Hoy somos una cámara de jóvenes proveedores mineros que está ampliando su alcance a toda la provincia. Ya incorporamos empresas de Jáchal y estamos trabajando para sumar empresarios y emprendedores de Calingasta y el Gran San Juan. Actualmente tenemos más de 30 socios.

Representamos empresas de distintos rubros vinculados directa e indirectamente con la actividad minera: servicios, logística, mantenimiento, construcción, gastronomía, hotelería, tecnología y diferentes tipos de provisión.

Pero creo que lo más importante es entender que CADEMI no nació solamente para defender los intereses de una empresa frente a una minera. Nació para ayudar a que esa empresa esté preparada para ser un proveedor competitivo.

—¿Dónde están hoy las principales dificultades para esas empresas?

Hay varias barreras y no todas son iguales para todas las empresas. La primera es la profesionalización. Muchas PyMEs tienen conocimiento y capacidad operativa, pero necesitan mejorar procesos administrativos, financieros, impositivos, legales, de seguridad y de gestión.

La segunda es el acceso al financiamiento. Para crecer hay que invertir antes de facturar: comprar equipamiento, incorporar personal, ampliar instalaciones, mejorar tecnología o contar con capital de trabajo. Si una PyME no tiene acceso a crédito en condiciones razonables, muchas veces no puede responder a una demanda creciente.

También tenemos un desafío muy importante en capacitación y empleo. Necesitamos que la mano de obra local pueda subir en la escala de calificación. No queremos que el trabajador de una comunidad minera quede limitado a los puestos de menor calificación.

Y hay una cuarta cuestión fundamental: la infraestructura. Si queremos que las empresas se radiquen en los departamentos donde se desarrolla la minería, necesitamos parques industriales, servicios, conectividad y condiciones adecuadas para producir.

—Ya existen distintas organizaciones empresarias vinculadas con la minería. ¿Qué lugar busca ocupar CADEMI?

No venimos a competir con otras cámaras. Venimos a ocupar un espacio que entendemos que estaba poco desarrollado: el de los jóvenes empresarios y proveedores locales que necesitan prepararse para la nueva etapa de la minería sanjuanina.

Nuestro diferencial es el territorio y la generación. Nacimos en Iglesia, conocemos la realidad de las comunidades donde se desarrolla la actividad y tenemos una mirada muy puesta en los jóvenes empresarios.

Queremos ser un puente entre tres mundos: las comunidades, las empresas proveedoras y las compañías mineras. Y CADEMI no quiere quedarse solamente en el reclamo. Queremos trabajar sobre soluciones.

La minería que viene va a exigir proveedores cada vez más profesionales. Nuestro trabajo es acompañar esa transformación.

—Acaban de avanzar en un acuerdo con Banco San Juan. ¿Qué esperan conseguir concretamente?

Para nosotros el acceso al financiamiento es uno de los puntos centrales del crecimiento de nuestros socios. Una empresa puede tener una oportunidad concreta de negocio, pero si no tiene capital de trabajo o capacidad para comprar maquinaria, incorporar tecnología o ampliar su estructura, esa oportunidad se pierde.

Con Banco San Juan queremos trabajar justamente sobre esa problemática: generar herramientas pensadas para la realidad de las PyMEs proveedoras mineras y que permitan a nuestros socios afrontar el crecimiento de la demanda.

Pero también queremos trabajar en educación financiera. No alcanza con conseguir un crédito. Tenemos que ayudar a que las empresas sepan cuándo endeudarse, cuánto endeudarse, cómo planificar una inversión y cómo ordenar financieramente sus negocios. El financiamiento tiene que ser una herramienta de crecimiento y no una solución de emergencia.

—¿Qué debería hacer hoy una empresa sanjuanina que quiere competir por los negocios que puede generar la minería?

Lo primero es no esperar a que llegue el contrato para empezar a prepararse. La oportunidad minera se construye mucho antes de que aparezca la orden de compra.

Una empresa que quiera competir tiene que conocer sus números, tener su documentación en orden, profesionalizar su administración, trabajar sobre seguridad y calidad, capacitar a su personal y entender cuáles son los estándares que hoy exige la industria minera. También tiene que invertir en tecnología y, sobre todo, generar capacidad de escala.

Porque el desafío no es solamente que haya más trabajo. Es poder responder cuando una operadora o un contratista importante diga: necesito determinada cantidad de servicios, con determinados estándares, durante determinado período.

Tenemos que pasar de una cultura de subsistencia empresarial a una cultura de planificación.

Y tenemos que entender que competir no significa solamente competir contra otra empresa de San Juan. El proveedor local va a competir con empresas de todo el país y, en determinados segmentos, con empresas internacionales.

—¿Cuáles son las prioridades de CADEMI para los próximos doce meses?

Tenemos varias líneas de trabajo. La primera es continuar con la expansión provincial: consolidar Iglesia y Jáchal y avanzar con representaciones en Calingasta y el Gran San Juan.

La segunda es seguir fortaleciendo CADEMI Impulsa, nuestro espacio de acompañamiento a los socios, donde trabajamos aspectos administrativos, impositivos, jurídicos y estratégicos y hacemos diagnósticos de las empresas para detectar fortalezas y brechas.

También está la capacitación, tanto para empresarios como para trabajadores; el financiamiento, donde el trabajo con Banco San Juan forma parte de una agenda más amplia; y la articulación entre proveedores, operadoras, Estado, instituciones educativas y comunidades.

Si cada uno trabaja por separado, vamos a avanzar más lento. Si logramos articular, podemos construir una cadena de valor mucho más fuerte.

—Si mirás a CADEMI dentro de tres años, ¿qué tendría que haber pasado para considerar que cumplió su propósito?

Para mí el éxito de CADEMI no se mide por la cantidad de socios que tengamos. Se mide por la cantidad de empresas que hayamos ayudado a crecer.

Dentro de tres años quisiera ver empresas de Iglesia, Jáchal, Calingasta y otros departamentos trabajando de manera sostenida con la industria minera, con mayor facturación, más trabajadores calificados, mejores procesos y capacidad para competir en igualdad de condiciones.

También quisiera que un joven de una comunidad minera pueda pensar que no solamente tiene la posibilidad de conseguir un empleo en la minería, sino que también puede crear una empresa, hacerla crecer y convertirse en proveedor de la industria.

Si tenemos una cadena de proveedores locales más profesional, empresas que se radican en los departamentos mineros, jóvenes incorporándose a posiciones calificadas, más mujeres participando del sector y una mayor proporción del valor que genera la minería quedándose en San Juan, vamos a sentir que CADEMI cumplió su propósito.

Nuestro objetivo final es simple de explicar: que la minería no pase por nuestras comunidades, sino que las comunidades puedan ser protagonistas de esa minería.


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